Kirguistán,
conocido como la Suiza de Asia Central, es un país dominado por las montañas:
alrededor del 94 % de su territorio es montañoso y más del 80 % se encuentra
por encima de los 1.500 metros de altitud. Las grandes cordilleras del Tian
Shan y del Pamir-Alái atraviesan el país formando una sucesión de cumbres
nevadas, glaciares, valles profundos y extensas praderas de altura. En este
paisaje abrupto, las carreteras son escasas y muchos de los pasos de montaña
solamente permanecen abiertos durante los meses de verano.
En este viaje,
que hice con Minkul Travel, coincidiendo con un grupo estupendo y unos guías
excepcionales (Mikel, Tamara y Norbuk), tuvo tres partes diferenciadas.
La primera
consistió en pasar unos días alrededor del lago Son Kul. Kirguistán posee cerca
de dos mil lagos, muchos de ellos de origen glaciar y situados a gran altitud.
El más extenso es Issyk-Kul, una enorme masa de agua ligeramente salina
encajada entre montañas, mientras que otros, como Son Kul, Chatyr Kul o Kel
Suu, conservan un carácter mucho más remoto y salvaje.
Son Kul se
asienta a 3.016 metros de altitud, en una amplia meseta de relieves suaves
cubierta por pastos estivales. Un día de trekking tranquilo y otro (pasado por
agua) a caballo nos permitieron conocer de cerca la forma de vida de los
pastores kirguises y alojarnos en sus tradicionales yurtas.
Las yurtas son
viviendas circulares y desmontables utilizadas durante siglos por los pueblos
nómadas de Asia Central. Su estructura está formada por un armazón de madera
cubierto con gruesas capas de fieltro, que protegen del viento, la lluvia y las
bajas temperaturas. Pueden montarse y desmontarse con relativa rapidez, lo que
permitía a las familias desplazarse con sus rebaños en busca de nuevos pastos.
Aunque actualmente muchos kirguises llevan una vida sedentaria, las yurtas
continúan utilizándose en los pastos de verano y siguen siendo un importante
símbolo de hospitalidad, identidad y tradición.
La segunda parte
del viaje, tras cruzar el país de norte a sur por carretera, consistió en un
trekking de 4 jornadas y 3 noches en la cordillera del Alai. Durante ese
trekking caminamos por bosques, prados y, el tercer día, por una zona de alta
montaña, con el paso de Sary Mogol a 4.300 metros. Las vistas desde el paso son
espectaculares, destacando los lagos de Besh-Köl (literalmente, «cinco
lagos»), una sucesión de lagunas glaciares de intenso color azul encajadas
entre laderas rocosas y cumbres nevadas. Acampar al lado de unos preciosos ríos
de montaña y al pie del paso, fue una experiencia magnífica.
Y la última
parte, el plato fuerte. Nos fuimos al Campo Base del pico Lenin (se llega por
pista en vehículo). Con un aspecto soviético de los años 70/80, tiene el
encanto de una época pasada. Inolvidable la cantina… Al día siguiente caminamos
los 12 km que lo separan del campo base avanzado, otro sitio también ya montado
enmarcado en un entorno espectacular. A los pies de una mole de 7 mil metros,
el ambiente es brutal. El tercer día ascendimos el Yukhin Peak, de 5.135
metros. Se asciende caminando y sin nieve, por lo que aparte de la altura y el
esfuerzo, no requiere con buenas condiciones cuerda, piolet ni crampones. Otro
día para no olvidar, con unas vistas del Lenin y aledaños espectaculares.
Link de la
empresa organizadora: https://minkul.com/
(trekking-tian-shan-pamir).
Y como siempre,
las fotos, el mejor testigo de lo que te puedes encontrar.
Aunque hay otras
en mi carpeta de flickr de este viaje
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| Campamento en las inmediaciones del lago Son Kul, a casi 3 mil metros de altura |
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| Las yurtas donde nos alojamos en esta primera parte del viaje |
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| Un trekking sencillo para ir aclimatando |
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| El viaje por carretera hacia el sur nos permite tener un contacto con la realidad de este montañoso país |
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| La segunda parte del viaje es un increíble trekking de 4 días por la cordillera del Alai |
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| El pueblo del inicio del trekking, con su río y sus montañas |
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| Anochece y las luces del albergue contrastan con las montañas del fondo |
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| Ya el primer día cruzamos un par de collados que nos adelantaban lo que estaba por venir |
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| Parada a comer en uno de esos collados |
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| El último collado del día antes de bajar al campamento |
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| El campamento del primer día |
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| Y su espectacular río de montaña |
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| Amanece el segundo día de trekking |
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| El segundo día alcanzamos un pueblo |
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| Para a continuación remontar otro precioso valle |
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| Y nuevo campamento al lado de un río |
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| Tercer día de trekking: seguimos remontando el valle en busca del collado de Sary Mogol |
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| Conforme ganamos altura, la vegetación va perdiendo presencia en favor de la roca |
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| Parada a comer... los glaciares asoman ya con fuerza |
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| Acercándonos al paso de Sary Mogol... |
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| Las Z que nos llevan al paso |
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| Ya en el paso, a 4.300 metros, con unas vistas que no se me olvidarán en la vida |
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| Sin palabras |
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| Bajamos unos metros y acampamos |
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| Amanece el cuarto día con esta vista |
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| Antes de comenzar el largo descenso, visitamos los Cinco Lagos (Besh-Köl) |
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| El pueblo de Sary Mogol |
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| Y ahora nos vamos a la zona del pico Lenin |
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| Caballos al pie de las inmensas moles del Pamir |
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| En el Campo Base del pico Lenin. Había una zona más moderna, pero nos quedamos en la parte clásica, con un encantador ambiente muy soviético |
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| Ese mismo día una caminata por la cresta del pico Petrovsky, para aclimatar y disfrutar de las vistas |
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| Vistas desde la cresta |
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| El Petrovsky, de unos 4.730 metros |
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| Al día siguiente al campo 2 (o campo base avanzado), del Pico Lenin |
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| Los glaciares que bajan del macizo del Lenin |
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| Para cruzar el río optamos por una forma más práctica que épica |
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| Un campo muy equipado para ser un "2" |
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| Pues eso, un bar |
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| Y la guinda: desde el campo base avanzado ascendimos el Yuhkin Peak, de 5.130 metros |
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| Y justo enfrente, el amanecer sobre el Lenin, con un día despejado que fue un regalo |
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| Hoy totalmente despejado se ve la inmensidad del Lenin |
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| El pico Yuhkin, desde abajo. Se sube por la cresta de la izquierda, sin nieve |
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| Y tras desayunar en el campo base avanzado, regresamos a comer al campo base. Solo queda un poco de turisteo por Bishkek y Osh y para casa |
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